El VIII Centenario es la gran efeméride de nuestra universidad, un acontecimiento de Estado con participación institucional al más alto nivel en el plano nacional. Lo enfrentaremos prestando especial atención a los beneficios institucionales y a la proyección exterior de nuestra universidad.

El VIII Centenario es una ocasión magnífica para mostrar al mundo las capacidades de nuestra comunidad para desarrollar, con el máximo rigor y profesionalidad, los múltiples proyectos preparados, dignos de atraer la máxima atención nacional e internacional a nuestra institución. La programación no ha de perder de vista los bloques de grandes objetivos estratégicos ya identificados: Salamanca como Universidad del Español, la proyección internacional en la educación superior, la búsqueda de la excelencia en nuestra actividad docente e investigadora, la atención y promoción de nuestro patrimonio e infraestructuras y la promoción general de nuestra universidad, en los planos nacional e internacional, con motivo de una efeméride sin duda singular.

2018 es asimismo una oportunidad singular de dar un abrazo histórico a la ciudad de Salamanca, a la que es preciso implicar en las celebraciones conmemorativas de la historia de la Universidad, algo de lo que ha sido testigo privilegiado a lo largo de los siglos. El salmantino es uno de los ejemplos más notorios de desarrollo en paralelo de ciudad y universidad, siglo tras siglo, desde el viejo Studium Generale de 1218. Las ciudades y universidades europeas de Bolonia, Oxford, Cambridge o Padua, y muchas más (como por ejemplo las que, con Salamanca, forman parte del Grupo Coímbra de universidades) son ejemplos parecidos de simbiosis. Desde el claustro de la catedral vieja de Salamanca, en el corazón histórico de la ciudad, nuestra institución inició sus pasos antes de tener edificios propios; cuando se abordó la construcción de los primeros (Edificio Histórico, Colegio de Anaya), se eligieron ubicaciones muy próximas. Aún hoy, ciudad y Universidad comparten espacio y respiran juntas en los metros más nobles de un conjunto monumental solo comprensible como resultado de su interacción histórica. Dos vidas paralelas que deben reencontrarse, reconocerse y reinventarse con ocasión de un aniversario que celebra su larga existencia juntas.

La Universidad de Salamanca es una institución orgullosa de su pasado que tiene que mostrar al mundo su deseo de continuar su tarea en el presente y su disposición para seguir mejorando de cara al futuro, como servicio a la sociedad. Los lemas de estos últimos tiempos (“800 años innovando”, “Decíamos ayer, diremos mañana”) son un recordatorio claro de los múltiples retos ante los que, llegado el momento tan esperado, el año 2018, nuestra Universidad debe mostrar sus mejores capacidades, con el concurso de una comunidad motivada y perfectamente capaz de enfrentarlos.

No hay mejor promoción que pasar con la máxima nota las pruebas a las que, institucionalmente, nuestra universidad se va a enfrentar con motivo de las numerosas e importantes celebraciones del VIII Centenario, con los ojos de todo el mundo sobre nosotros. Pero además de cumplir con seriedad y rigor con todas las expectativas creadas, el cumpleaños redondo de la Universidad ha de ser también, ha de continuar siendo, una ocasión para relanzar a la institución y proyectarla al exterior, para, entre todos, contribuir a su mejora continua, no solo de imagen, sino en todos los parámetros realmente relevantes para una institución como la nuestra: la docencia (en donde aparecemos en muy buena posición en los ránquines nacionales), la investigación (en donde tenemos terreno para seguir mejorando), en la gestión (donde debemos buscar continuamente una mejora en eficacia).

Nuestra idea rectora es que la Universidad se enfrente a 2019 y a los años sucesivos con un equipaje de cambios positivos en su calidad interna y su proyección al exterior. Un equipaje de cambios consensuados que tiene que ser sostenible en el tiempo más allá del 2018.

 

María Ángeles Serrano

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